Geco Leopardo comiendo

Los gecónidos, gecos, salamanquesas o cuijas (Gekkonidae) son una familia de saurópsidos (reptiles) escamosos, que incluye especies de tamaño pequeño a mediano que se encuentran en climas templados y tropicales de todo el mundo.

En Europa, las más conocidas son las salamanquesas que penetran frecuentemente en las casas y están rodeadas de cierto folclore; el nombre popular “salamanquesas” se generaliza con frecuencia a toda la familia un animal. La designación “gecos” procede del inglés gecko, que es una generalización de Gekko, el género tipo de la familia. Gekko a su vez proviene de una palabra malaya homófona, que es una onomatopeya que reproduce el grito de una especie indonesia.

Los gecos tiene varios rasgos peculiares, que los distinguen claramente de otros lagartos. Son únicos por su vocalización, ya que emiten ruidos chirriantes en sus interacciones con otros gecos. Son de hábitos nocturnos, con ojos enormes, dotados de pupilas verticales lobuladas que permiten un extraordinario margen de variación en su abertura. Muchas especies tienen almohadillas adhesivas en las plantas de los pies que les permite escalar superficies lisas verticales, e incluso transitar por los techos con facilidad. Estas habilidades son bien conocidas entre las personas que viven en climas templados, donde varias especies de geckos suelen pasar al interior de las casas. Estas especies (por ejemplo la salamanquesa) forman parte del mobiliario, y raramente se les molesta dado que se alimentan de insectos.

Se ha prestado mucha atención a las patas de los gecos, ya que se adhieren a muchos tipos de superficies, sin necesidad de líquidos o de tensión superficial. Recientes estudios de las setae (pelillos) de las plantas de los pies de los gecos han demostrado que las fuerzas atractivas que mantienen al geco adherido a las superficies son las fuerzas de Van der Waals entre las finamente divididas setas y las superficies. Es notable que en estas interacciones no estén involucrados líquidos o gases, ya que en teoría unas botas hechas con setas sintéticas podrían adherirse fácilmente a cualquier superficie; pensemos por ejemplo en los viajes espaciales.

El color de la mayoría de los geckos varía entre tonos de marrón y gris oscuro, y de un aspecto similar a la goma. Algunas especies pueden cambiar de color para camuflarse con el entorno. Sin embargo hay otros que tienen colores brillantes.

(Visited 29 times, 1 visits today)

Deja un comentario